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La necesaria formación en terapia de pareja para los sexólogos
La sexología clínica es una ciencia multidisciplinar, que cada día se enriquece y profundiza más desde la integración de diferentes disciplinas, por ejemplo, la medicina, la psicoterapia, etc. (1).
Kopp (1972) apeló a varias razones por las cuales la sexualidad llega a ser el campo que atrae otros problemas más fácilmente (2):
- Los impulsos sexuales son en parte instintuales y, por lo tanto, fiables. Ya que se puede esperar que ocurran en todo el mundo, esto hace que sea un área que todo el mundo sabe que existe y, por tanto, se puede explotar para cualquier fin.
- A pesar de que sea instintual, la sexualidad no es parecida al hambre y la sed, porque no es una necesidad de la que dependa la vida y como tal es capaz de ser controlada. Las necesidades sexuales no requieren la saciedad para que siga la vida y, por lo tanto, son susceptibles de ser manipuladas más que otras necesidades.
- La sexualidad es la única necesidad instintualmente basada que es interpersonal, así que atrae más fácilmente aquellas cuestiones que tienen que ver con las relaciones personales. Esto es particularmente así con las luchas que tienen que ver con las polaridades en las relaciones: dominación/sumisión, independencia/ dependencia, poder e incapacidad, víctima y verdugo.
- La sexualidad de un individuo es muy susceptible a cambios de humor, actitudes y comportamientos en cualquiera de los dos compañeros. Hombres y mujeres son tan fácilmente “excitados” y “disgustados” por un gesto, una palabra, una expresión facial, que la interacción sexual se convierte en un campo de batalla muy tentador donde se puede canalizar los matices de deseos y resentimientos que quedan sin resolver.
La conducta de la relación sexual por lo tanto refleja la manera en que la pareja se enfrenta con sus cuestiones de intimidad e identidad. No obstante, la relación sexual tiene además que situarse en el contexto de las cuestiones evolutivas a las que la pareja se enfrenta, como por ejemplo, la educación de los hijos, tiempo de trabajo, etc.
Ya en el año 1992/94, Lopiccolo (3,4) haciendo referencia a la terapia sexual posmoderna destacaba que las disfunciones sexuales juegan un papel central en el mantenimiento de la homeostasis sistémica para parejas en puntos emocionales cruciales como la intimidad, proximidad, vulnerabilidad, confianza, compartir el poder, resolución de conflictos y el tiempo empleado juntos.
Igualmente, una disfunción sexual tendría un valor psicodinámico individual, ayudando al paciente a desviar la depresión o la ansiedad, a mantener la propia estima y a defenderse contra el conocimiento de cogniciones inaceptables, tales como impulsos homosexuales o despertares parafílicos.
Tercero, una disfunción sexual sería para el paciente un mecanismo para tratar temas no resueltos de la familia de origen, tales como miedos a la proximidad resultante de una crianza en una familia con padres alcohólicos del sexo opuesto o aversión sexual resultado de abusos sexuales incestuosos.
Finalmente las disfunciones sexuales serían operativas reforzando el valor en el extenso ambiente en el que se desenvuelve el paciente, como sería el éxito financiero que vendría a compensar a un hombre que trabaja especialmente duro de su fallo en la erección, o a una mujer de su anorgasmia.
En la sexología clínica, hay múltiples situaciones donde la demanda inicial es una queja o disfunción sexual, pero pueden ser realmente una manifestación de otros conflictos de la pareja, en estas situaciones, la mayoría de las veces el tratamiento adecuado, para resolver el problema sexual, es la terapia de pareja.
El hombre que eyacula precozmente como una forma de canalizar su agresividad, porque se siente sometido ante su mujer, se negará a realizar los ejercicios para el control de su eyaculación o a tomar alguna medicación que la retarde y si acaso decidiese tomar dicho fármaco, es probable que manifieste entonces una falta de deseo, y por tanto, tampoco funcionarán los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 en el caso en que presente también una disfunción erectiva. El abordaje adecuado es el de la terapia de pareja.
Otra situación clínica frecuente es la discrepancia en el deseo sexual en la pareja, que generalmente encubre, entre otros conflictos, una lucha de poder, aquí también la solución pasa por una terapia de pareja.
Cualquier disfunción sexual femenina y masculina, requiere en mayor o menor medida un abordaje desde la terapia de pareja. De cada cuatro parejas que consultan por algún conflicto en la relación, tres presentan dificultades sexuales (5), ya sea que los problemas sexuales den lugar a conflictos de pareja, o estos a problemas sexuales.
Si un 25% de estos problemas en la pareja requieren sólo terapia sexual, otro 25% sólo terapia de pareja, y el 50% restante terapia sexual y de pareja, se deduce que el 75% de las parejas -que acuden por conflictos de pareja/disfunciones sexuales-, necesitan ayuda en el ámbito de su relación. De ahí la importancia de que el sexólogo tenga una formación adecuada, amplia, profunda y ecléctica en terapia de pareja
(Fig. 1).
FIG 1. El 75% de las parejas requiere terapia de pareja
cuando consultan por problemas sexuales y/o de
pareja.
Hoy en día que se utilizan tanto los fármacos como los IPDE5 para el tratamiento de la disfunción erectiva y se ensayan otros muchos medicamentos para las disfunciones sexuales femeninas, se multiplican los estudios donde se confirma la inclusión de la pareja y la buena relación de la misma para obtener mejores y más eficaces resultados del uso de los medicamentos tanto en parejas heterosexuales (6) y en estudios más recientes, en parejas homosexuales (7).
Es decir, aún el sexólogo que se inclina hacia una sexología clínica más organicista, también necesita una formación en terapia de pareja.
En otros trastornos sexuales como las parafilias, una parte importante del tratamiento es la terapia de pareja, como un factor terapéutico imprescindible, si queremos que el paciente se mantenga fuera de su conducta parafílica. Igualmente es necesaria la terapia de pareja en aquellos pacientes con trastornos de la identidad de género, como un componente básico del tratamiento para su adecuada adaptación a su nueva vida sexual y afectiva, antes y después de la intervención quirúrgica, si esta se lleva a cabo.
En Espaņa, se realiza formación en sexología en centros privados y en algunos universitarios desde hace algo más de 25 aņos (8), la mayoría de estas instituciones tiene una formación de dos aņos focalizada en la terapia y en la educación sexual.
Desde el aņo 1984, la Asociación Espaņola de Sexología Clínica (AESC) imparte un Máster de Terapia Sexual y de Pareja de tres aņos de duración, en el cual el tercer aņo está dedicado exclusivamente a la formación en terapia de pareja desde un enfoque práctico e integrador (ver programa en www.aesc.com.es).
En los últimos aņos son cada vez más los sexólogos formados sólo en sexología clínica que se suman a formarse en terapia de pareja en la Asociación Espaņola de Sexología Clínica (AESC) para completar su formación, y poder ayudar desde un enfoque más amplio a las parejas que acuden a sus consultas por dificultades o disfunciones sexuales, ya que la práctica clínica les ha hecho ver la necesidad de la terapia de pareja en su trabajo clínico diario.
Actualmente, si queremos aplicar adecuadamente los nuevos conocimientos médicos-farmacológicos y los cambios sociales, a la sexología clínica, debe ser sin descuidar los aspectos psicológicos, donde ocupa un lugar fundamental, la terapia de pareja, como una forma necesaria y específica dentro de las psicoterapias.
J. Díaz Morfa
Psiquiatra-psicoterapeuta
Presidente de la Asociación Española de Sexología Clínica(AESC)
Referencias
1. Díaz Morfa J. Sexología clínica: integración, crítica y nuevos desafíos clínicos. VIII Congreso Español de Sexología. Santander 3-6 Junio, 2004.
2. Kopp S. If you meet the Buddha on the Road, Kill him! Science and Behavior Books, Palo Alto. CA., 1972; citado en: Díaz Morfa J, Prevención de los conflictos de pareja, Bilbao: Ed. Desclée de Brouwer, 2003.
3. LoPiccolo J. Post-modern Sex Therapy for Erectile Failure. In: Rosen RC Leiblum SR, editors. Erectile Failure: Assessment and Treatment, Nueva York: Guilford; 1992, pp. 171-197, citado en: Díaz Morfa J. La evolución de la terapia sexual. Bolet Asoc Esp Sexol Clín (AESC) 1995;nº 3.
4. LoPiccolo J. The evolution of Sex Therapy. Leading Comment. Sexual and Marital Therapy 1994;9(1).
5. Kaplan H. La nueva terapia sexual. Madrid: Alianza, 1978.
6. Fisher WA, Rosen RC, Eardley I, Sand M, Goldstein I. Sexual Experience of Female Partners of Men with Erectile Dysfunction: The Female Experience of Men’s Attitudes to Life Events and Sexuality (FEMALES) Study. J Sexual Med 2005;2(5):675-84.
7. Rosen RC, Eardley I, Sand M, Fisher WA. Gender Differences in Attitudes of Partners of Men with Erectile Dysfunction in the Men’s Attitudes to Life Events and Sexuality (MALES) 2004 Study. International Academy of Sex Research 31st Annual Meeting; 2005, July 6-9; Ottawa, Canada.
8. Borrás Valls JJ, Pérez Conchillo M. Formación de especialistas en sexología en España y Latinoamérica. Sexología Integral 2005;2(3):144-152.
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