SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE ENFERMERÍA
GERIÁTRICA Y GERONTOLÓGICA



GRUPO NACIONAL PARA
EL ESTUDIO Y ASESORAMIENTO EN
ÚLCERAS POR PRESIÓN
Y HERIDAS CRÓNICAS

 

 

  Números anteriores: Vol.14 nº4-2003

 
     EDITORIAL  
 

Mayores y enfermeras. Imagen y sonido

   Quizá una vez más pueda sorprender al lector el título elegido para esta tribuna de nuestra revista científica, pero hoy, la reflexión que habitualmente encierra estas pocas líneas exige de una ecuación llamativa, tal vez irónica, y de una crónica totalmente extraplanetaria, sobre lo que entiendo es, no debiera ser y esperemos no sea mañana.

   “La vejez, como etapa de la vida, la enfermera como profesional, son dos imágenes distorsionadas por la sociedad imperante y, reflejados con ese defecto por los medios de comunicación, expresión autorizada de una comunidad”.

   ¿Qué como he llegado a esta conclusión? Pues préstenme unos segundos de su tiempo. Cuentan que el príncipe de Siddharta antes de convertirse en Buda, en una de sus escapadas de Palacio con su cochero se encontró por primera vez con un viejo, con su más escabrosa fealdad y decrepitud, y ello cambió su vida. ¿Imaginan hoy, siglos después, como forjaría su juicio sobre la vejez alguien que posara sus pies por primera vez en este planeta? Ha llegado de incógnito. Actuará, observando, escuchando, preguntando, ojeando los periódicos, sentándose frente a un televisor, hablando con algunos ciudadanos mayores y con muchos más alejados de esta etapa, sedimentando lo capturado ... . Sin duda, este ejercicio de ciencia-ficción concluiría con el trazado de un perfil pragmático que el “enviado” devolvería a su planeta en un mensaje posiblemente con este contenido: “En este pueblo, que por los comentarios siempre comparativos con otros, se considera civilizado, incluso avanzado, hay un grupo, el de los más mayores en edad, que unos, muy pocos, apuntan como verdadero archivo y sustento de una cultura, cuya valiosa aportación la tasan en su experiencia, pero que curiosamente no deja de ser una argumentación minoritaria, acaso falsa o al menos errónea, dada la filosofía que impera en la actividad laboral, política, económica, etc. de toda la sociedad, en la que sólo no consideran la experiencia como un mérito sino que cercenan la posibilidad de acceder a muchos de estos terrenos a partir de una determinada edad. Otra realidad que he captado sobre los mayores en mi visita ha sido a través del medio televisivo, considerado casi la única fuente documental y oficial para ciudadanos y mandatarios. He rescatado dos aspectos de sus 625 líneas: noticias de sus informativos que aluden al “amenazante problema que la alta supervivencia de los mayores supone para el sistema de pensiones, sanitario, etc., por otro lado, un uso casi caricaturesco de la imagen de los mayores, aludiendo a su primitivismo en cuestión de costumbres, a su dificultad para adaptarse a las nuevas tecnologías … . En resumen, parece ser a todas luces que en esta parte de la Tierra habitan numerosos ancianos, pero como grupo social no tienen peso específico alguno, son casi invisibles, y los “mantienen” “por imagen” o por algo que algunos recuerdan y denominan conciencia (y que en nuestra cultura abolimos hace varios siglos), pero no por entenderlos como un bien valioso para el resto. Este grupo creciente difícilmente va a sobrevivir así mucho más tiempo”.

   Este comisionado alienígena también traía entre sus misiones, por encargo de su Orden de Enfermería, acercar en esta latitud la figura de los profesionales encargados del cuidado de la población y más estrechamente, en consonancia con el contenido de la misión marco, los que se dedican a la atención del grupo de los más mayores ya analizado. Utilizó las mismas fuentes donde embeberse de información pero … en la prensa escrita, en sus millones de palabras diarias apenas se hacía referencia a nadie con ese nombre o cualidad. En la televisión, salvo algunas imágenes esperpénticas en series noveladas y unos fotogramas mudos en anuncios de alimentos infantiles o “piernas cansadas”, nadie las aludía. No puede ser que una comunidad en la que debe de haber cientos de miles de estos profesionales, se hayan mimetizado y desaparecido. Poco o nada sabían los habitantes con los que pude departir, hasta encontrar a algunos que albergaban en su seno familiar a una de éstas o habían sido cuidados ellos o sus familiares recientemente por manos enfermeras y me pudieron facilitaron algún detalle más. Costosa captura de información, pocas imágenes y sonidos, con la que llenar mi enorme memoria robótica.
Sólo pudo remitir un sucinto informe que describía así lo hallado: “La enfermería es aquí una profesión mayoritariamente femenina, armada de gran sensibilidad, vocación de servicio y con una formación certera sobre las distintas áreas de cuidados de la población; profesión histórica, y a pesar de ello ausente de todos los órganos de gestión de esa zona de la Tierra analizada. Observo gran desenfoque e imprecisión en la opinión y el conocimiento que sus conciudadanos tienen de ella cuando a todas luces soportan gran parte del peso del Sistema instaurado. Son seres necesarios, que reclaman presencia pero con un tono y acciones apagadas. Son abnegados profesionales formados intensivamente que precisan salir del anonimato y alimentarse por algo más que una mirada o comentario que agradezca una labor bien realizada. Los que además decidieron orientar su actividad al descrito y marginal grupo de los más mayores de esta colectividad, pueden imaginar. Algunos informantes, creo que algo confundidos, me han hablado sobre el gran futuro que se avecina para este grupo de enfermeros por la profusión de viejos con “necesidades” de cuidados especializados. No lo he visto escrito en ningún medio pero, si el grupo de mayores permanece, la gestión de sus cuidados no sé si pasará por manos de unas enfermeras, sin imagen y sin sonido. Van a tener que hacer, desde su interior, grandes transformaciones, empezando por aflorar, cambiar y ampliar su imagen y hacerse oír en foros que trasciendan a lo profesional”.
Desde la Tierra informó …
Menos mal que esto hoy es ciencia-ficción.

J. Javier Soldevilla Agreda
Presidente SEEGG

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Vol. 14 nº4-2003

 



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