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Cuando comemos, ¿nos nutrimos?
R. Martínez Sellares, M. Gonzano, E.
Román, S. Rosende, M. García
RESUMEN
Introducción:
“El papel de la alimentación no es solamente mantener
la vida, es mantener un estado de salud óptimo: no es sólo
asegurar la perpetuidad de la especie, no es sólo permitir
el trabajo, sino permitir el rendimiento máximo de todas
las nobles actividades que se pueden esperar del ser humano, [...]
construir un terreno sólido y resistente frente a todas las
enfermedades” (L. Randoin)
Cabe destacar que en el caso de las personas mayores, las deficiencias
nutricionales son más frecuentes que en otros colectivos
y sus efectos resultan mucho más severos. En la residencia
Fundación Santa Eulalia somos conscientes de que la población
anciana que cuidamos es un grupo de riesgo de malnutrición
por motivos psíquicos, físicos, etc.
Esta comunicación quiere hacer una aproximación real
a la alimentación de los ancianos de nuestra residencia para
determinar si la dieta que están tomando es la correcta o
necesita algún tipo de modificación y mejora. Este
estudio de carácter prospectivo se desarrolla entre los 91
residentes de Fundación Santa Eulalia y por este hecho se
ha dividido en dos fases: en la primera se realizó una evaluación
del estado nutricional de los ancianos a través del instrumento
MNA y los posibles cambios y/o suplementos en la dieta; en la segunda
fase hemos valorado de nuevo las posibles variaciones de la situación
nutricional.
Nuestro trabajo profesional al lado de la población anciana
nos ha hecho constatar que este colectivo ha de ser considerado
grupo de riesgo de sufrir malnutrición.
Sabemos por el contrario que una adecuada alimentación contribuye
a prevenir la aparición de enfermedades o paliar sus consecuencias.
Hipótesis: La ingesta de una dieta equilibrada
en ancianos con déficits físicos o psíquicos
no es garantía de un adecuado estado nutricional.
Metodología: Para llevar a cabo este estudio
se desglosan dos fases: 1ª Fase. Descripción del estado
nutricional a partir de la recogida de parámetros correspondientes
a los test de evaluación y de la tipología de dieta
y consistencia de los alimentos de los residentes. 2ª Fase.
Una vez contrastados los datos obtenidos en esta primera fase se
establecen las medidas correctoras y/o complementarias oportunas
a nivel de la dieta, que se aplicarán durante 6 meses, después
de los cuales se lleva a cabo una nueva valoración del estado
nutricional de los residentes (utilizando los parámetros
iniciales).
Resultados: La población objeto de estudio
son los 91 ancianos de la Residencia Fundación Santa Eulalia.
Los ítems considerados en la evaluación del estado
nutricional según test MNA son: a) estado nutricional satisfactorio
(entre 24-30 puntos): 48 % en febrero de 2003 y 52,3 % en enero
de 2004. b) riesgo de malnutrición (entre 17-23,5 puntos):
38 % en febrero de 2003 y 30,23% en enero de 2004. c) malnutrición
(menos de 17 puntos): 14 % en febrero de 2003 y 17,44 % en enero
de 2004.
Conclusiones: Las personas que presentan un deterioro
físico o psíquico requieren una mayor vigilancia y
suplementos en su alimentación. Una vez completado el estudio
queda clara la corroboración de la hipótesis inicial:
“La ingesta de una dieta equilibrada en ancianos con déficits
físicos o psíquicos no es garantía de un adecuado
estado nutricional”.
PALABRAS CLAVE
Anciano, ingesta, dieta, estado nutricional.
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