SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE ENFERMERÍA
GERIÁTRICA Y GERONTOLÓGICA



GRUPO NACIONAL PARA
EL ESTUDIO Y ASESORAMIENTO EN
ÚLCERAS POR PRESIÓN
Y HERIDAS CRÓNICAS

 

 

  Números anteriores: Vol.16 nº1-2005

 
     EDITORIAL  
 

Un noticiario gerontológico de buenas noticias

  Sin duda sería muy difícil, por no decir imposible, poder construir un día cualquiera un noticiario con asuntos generales correspondientes a esa jornada sólo y exclusivamente con buenas noticias. Ese deseo, más que hecho posible, a menudo ha rondado por la cabeza de gente de bien, pero la realidad te devuelve con agresividad al mundo real. Cada vez que recalas en las columnas de cualquier diario escrito o transmitido por las ondas, sólo una mínima parte de sus noticias destilan información que pudiera calificarse como de naturaleza buena, positiva o constructiva, de manera que llega a hacerte creer que el único panorama es el negativo.

  Tal vez uniendo las buenas noticias de todos los diarios de nuestro país, sin ir más lejos, se daría vida a un noticiario de los imaginados hoy en esta tribuna. Pero mi pensamiento quiere hundirse un poco más y trata de imaginar un noticiario gerontológico con ese mismo cariz, un medio de comunicación que recogiera sólo loas al grupo de los ciudadanos más veteranos de esta o aquella comunidad, reconocimiento a las contribuciones hechas para el disfrute actual por todos de una sociedad de bienestar, alabanzas a las prestaciones que todavía están en condiciones de ceder al grupo general, información de prosperidad bursátil relacionada con su existencia, estadísticas saludables sobre las conquistas en longevidad, independencia, etc.

 Este juego de imaginación desbordada se ve enfrentado a un obituario permanente sobre la realidad que rodea al mundo del mayor. Desde hace unos años vengo realizando un pequeño ejercicio con los alumnos de pregrado en la asignatura de Enfermería Geriátrica, consistente en recoger en un Tablón Gerontológico al uso, un corcho instalado en el aula, todas las noticias de prensa, de cualquier color y estilo, en las que de forma más destacada el mayor o su “problemática” sean protagonistas. Su análisis permite introducir en el mundo del joven la verdadera impronta social del grupo, su rol, su día a día, y descubrir a través de esta sencilla pero fiel plataforma el espacio real del mayor con el que en teoría convive, pero que desconoce.

  Cuantitativamente, el número de recortes del panorama global de periódicos locales, nacionales, especializados, revistas profesionales, del corazón y planfletos publicitarios, donde el anciano es noticia es muy escaso, salvo en estos últimos, en los que su figura se utiliza con demasiada frecuencia evocando despropósitos no anhelados: su ignorancia, su incapacidad, su fragilidad, su simplicidad... Pero si el análisis se realiza por categorías de noticias que hieren las chinchetas, sólo los homenajes a ciertos centenarios, algunos a personas por lo que fueron en sus esferas laborales, se salvan de un resto de verdaderas malas noticias encadenadas a las distintas facies de la vejez, pero todas tintadas por el sustantivo problema. Problema económico fundamentalmente, pero no único; noticias justificadas por tratarse de problemas de identidad grupal, de inadaptación, de desequilibrio o, acabáramos, otras noticias caricaturescas de una etapa que envuelven en fiestas de clubs de tercera edad, viajes de la experiencia y otras distracciones pueriles que no mundanas a las que únicamente se dedican los pertenecientes a esta “secta”.

  Incluso llegan a hablar de la necesaria “liberación de una insoportable condena a la vida perpetua”, como rezaba una reciente columna de las amarradas en el tablón, que continuaba con un “tengamos que quitárnosla”, evidenciando la insoportable existencia del ser humano una vez llegado a esta cada vez más larga y desangelada etapa de la vida.

  Ésta es la realidad. Ese imaginario noticiario gerontológico que rescate sólo noticias buenas del mundo del mayor, por ende de los dedicados a su atención, habría de tener un carácter no diario, ni semanal, sino como poco anual para llenar un pliego de papel o un par de pantallazos en su versión electrónica. No obstante lo dicho, les animo no sólo a escrutar esas buenas nuevas que existen, aunque no ocupen lugares destacados de la información diaria, sino también a ayudar a generarlas.

J. Javier Soldevilla Agreda
Director de Gerokomos

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Vol. 16 nº1-2005

 



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